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LAS PERLAS
La perla es la gema que la naturaleza nos ofrece ya terminada, no es
necesario cortarla, ni pulirla, ni aplicarle productos químicos como
necesitan algunos minerales para ofrecernos todo su esplendor. La perla
cuando sale del molusco que la ha creado aparece con su lustre y su
brillo, lista para hacerse joya.
Además, la perla es de materia orgánica, procede del metabolismo de un
ser vivo y cada una de ellas es única.
Manipulación de una ostra perlera de criadero.
SU ORIGEN Y UN POCO DE HISTORIA
Una perla natural se forma cuando un cuerpo extraño, por ejemplo un trozo
de arenilla se introduce dentro de la ostra y esta no puede expulsarlo,
para aliviar las molestias que esa intrusión le produce segrega una
sustancia cristalina con la que lo rodea, se llama nácar y se compone de
cristales de carbonato cálcico (normalmente de aragonito) y una
escleroproteína, la conquiolina.
La ostra irá aplicando una capa tras otra de nácar translúcido compuestas
de cristales microscópicos que reflejan unos contra otros la luz y
producen ese sedoso efecto de brillo y lustre tan apreciado. Cuanto más
tiempo permanezca el objeto dentro del cuerpo del molusco más gruesa
será la capa de nácar y más elevada la calidad de la perla.
Históricamente se desconoce el descubrimiento de estas gemas, pero es
evidente que los habitantes de la costa que se alimentaban de moluscos
tuvieron la suerte de dar con ellas. Por su belleza natural y perfecto
acabado pasaron a representar lujo y riqueza.
Ya fueron apreciadas por los egipcios,
los griegos las llamaron margarites y son numerosos los relieves
y pinturas romanos en los que pueden distinguirse a las damas
luciéndolas en sus elaboradas
joyas. Precisamente de una egipcia y un romano se cuenta una
famosa leyenda: cuando la reina Cleopatra para maravillar al general
Marco Antonio decide disolver en vino una costosa perla y bebérsela ante
sus sorprendidos ojos.
Pintura inspirada en época clásica con buscadora de perlas.
Apreciadas por los pueblos de Oriente, el Imperio Persa y la India
hicieron alarde de su abundancia. En las Cortes Imperiales se lucían no
solo en los accesorios sino cosidas en la ropa, los sombreros o el
calzado.
PERLAS
AUTÉNTICAS: NATURALES O CULTIVADAS
Perlas auténticas son las producidas por un ser vivo, un molusco perlero,
como resultado de un proceso metabólico de producción del nácar. Se
dividen en naturales y cultivadas. Las perlas naturales son las que se originan en la ostra sin intervención del ser humano, es un proceso natural originado por un accidente al invadir el interior del ser vivo un objeto extraño que desencadena la segregación del nácar. Este hecho se ha venido produciendo desde siempre, pero el hecho de ser algo excepcional representa una mínima parte de la producción.
Interior de un molusco perlífero de agua salada.
Hoy en día más del 90% de las ostras que se comercializan tienen
procedencia de los cultivos humanos. La perla auténtica cultivada se
produce cuando el hombre inicia su generación en el interior de la ostra
y controla su desarrollo en granjas especializadas a temperatura
adecuada y con el flujo de corrientes apropiado. Fue un biólogo
australiano, W. Saville Kent, el que a finales del s.XIX halló las bases
científicas para que se llevara a cabo el cultivo de las perlas.
No todas las perlas cultivadas son iguales, las diferenciaremos por la
variedad de la ostra madre que las produzca y el tipo de cultivo que se
le aplique. También observaremos las dos clases de nucleación, la
sintética y la biológica.
La nucleación sintética es una técnica japonesa en la que se inserta
en la ostra un núcleo sintético de hasta 10 mm. de diámetro como base
del nácar, con lo que se obtienen perlas redondas en corto espacio de
tiempo, de uno a tres años. Tienen tamaño pequeño y poco espesor de
nácar. Además las ostras nucleadas por este procedimiento tienen un alto
índice de mortandad.
La nucleación biológica utiliza un implante orgánico, incluso otra perla
pequeña, para iniciar el cultivo. Este tiene una duración más larga,
entre tres y ocho años, pero el resultado es de mayor espesor de nácar,
tamaños más grandes y variedad de formas.
LAS PERLAS
CULTIVADAS
a.- La cultivada japonesa.
Procedente de la ostra de agua salada Akoya (pinctada fucata). De
nucleación sintética, tiene un crecimiento difícil y rara vez superan
los 7 mm.
Los implantes de gran tamaño permiten acortar los tiempos de cultivo a
menos de tres años, pero el grosor del nácar es menor y se deterioran
más fácilmente. Como ventaja tienen su redondez casi perfecta y gran
iridiscencia. Sus colores naturales son el blanco, el rosa y el crema.
También se cultivan en China, pero todavía no alcanzan la calidad y los
niveles productivos de los japoneses
b.- La china de agua dulce.
Conocida también como perla freshwater.
Evolución perfecta de las originarias perlas de agua dulce del
lago Biwa en Japón, aquellas perlas como granos de arroz llenas de
imperfecciones que todos conocemos. Fruto de un trabajo de
perfeccionamiento intensivo en las granjas chinas han incrementado su
calidad hasta extremos sorprendentes.
Proceden de moluscos perleros de río, como el Ikekou
que puede producir más de tres perlas a la vez y reduce el tiempo
de cultivo: entre tres y
siete años dan como resultado unas perlas con alto nivel de nácar, todas
las formas imaginables, gran variedad de colores y tamaños hasta 16 mm.
La producción se centra en China, Japón y EE.UU.
c. - La australiana.
También conocida como perla del Mar del Sur, procede de la ostra de mar
pinctada máxima, en las aguas del norte de Australia, la Polinesia y la
zona mejicana del Pacífico.
Fondo marino australiano.
Tras un cultivo de tres a ocho años produce una perla de hermoso lustre
con iridiscencias plateadas y un tamaño que va desde 10 mm. a ejemplares
de más de 25 mm.
Es muy apreciada en joyería, por su carácter exclusivo.
d. - La perla negra Tahitiana.
Procede de la ostra pinctada margaritífera, que no se da en Tahití, sino
en la Polinesia Francesa.
Atolón de la Polinesia Francesa.
Tampoco su color es negro, sino que recorre la gama de los grises con
iridiscencias doradas, verdes, magenta o cobalto.
Necesitan de dos a tres años de cultivo, pero tienen muy baja
supervivencia y son habituales las imperfecciones. Alcanzan un tamaño de
hasta 18 mm.
e. - Las perlas Mabe. Los núcleos que se introducen en la ostra son medias circunferencias y se insertan sobre la concha, en el lecho de madreperla, a los dos años máximo se cosecha una fina cáscara hueca de nácar.
Perlas Mabe en su origen pegadas a la concha de la ostra.
Ese hemisferio se rellena de resina y se tapa con madreperla y se valora
sobre todo si son de gran tamaño o perfección.
PERLAS SINTÉTICAS
A pesar de que su nombre puede inducir a equívocos, no se trata de perlas,
sino de un producto creado por métodos artificiales con la apariencia de
una perla natural.
Se obtiene rodeando una bola de cristal, plástico, cerámica o vidrio de
una sustancia que se obtiene de derivados del pescado, consiguiendo una
capa irisada que imita el brillo y lustre de la perla.
El resultado, con mayor o menor fortuna, pretende suplantar el trabajo
fatigoso de los moluscos perleros, pero de hecho, el uso las desgasta y
estropea sin que se pueda remediar.
Hay que prestar atención a las denominaciones que se utilizan y que
eluden la palabra “sintéticas” con mucha frecuencia: shell, orgánicas,
simulated, faux (que significa falsas).
CARACTERÍSTICAS
DE LAS PERLAS AUTÉNTICAS
Cada perla está elaborada por un ser vivo identificado en un lugar y en
un tiempo determinados, lo que la hace única. Para valorar su calidad
tenemos que prestar atención a una serie de propiedades: tamaño, forma,
color, brillo, superficie y para las que van enfiladas la homogeneidad
del hilo.
Perlas redondas de iridiscencia intensa.
La forma más apreciada es la redonda, pero hay algunas irregulares que
pueden sobresalir por su originalidad o tamaño, son las perlas barrocas.
Las perlas akoya son solo redondas, las australianas y tahití pueden ser
también barrocas y las de agua dulce pueden adoptar formas de lo más
originales (rombos, corazones,cuadrados,etc.)
El brillo o lustre es la iridiscencia que refleja la luz al incidir sobre
ella y va del muy intenso al opaco. Cuantas más capas de nácar hayan
recubierto la perla mayor será el lustre. Las perlas akoya tienen medio
milímetro de espesor, las de agua dulce pueden llegar a ser en su mayor
parte de nácar porque pueden tener un núcleo muy pequeño, las
australianas hasta 6 mm. y las de Tahití de 2 a 3 mm.
La superficie valora la perfección de la capa de nácar, desde la
homogeneidad sin imperfecciones a los defectos evidentes, admitiéndose
como aceptables los pequeños accidentes naturales de la piel.
El color que toman las perlas de agua dulce es más variado que el de las
de agua salada, porque en las granjas una alteración en la concentración
de sales disueltas da como resultado tonalidades distintas.
LOS COLORES Hay que distinguir los tonos naturales que proceden directamente de la ostra, el blanco, rosa, malva, gris y el que llamamos negro, que es muy oscuro con reflejos azulados y verdes, de los tonos obtenidos por manipulación externa: irradiados o teñidos.
Perlas de agua dulce de colores naturales.
El color irradiado se consigue exponiendo la perla a radiaciones que
oscurecen el color original de forma permanente y en toda su estructura,
no solo en la superficie.
El color teñido se obtiene al aplicar colorantes químicos a la capa
superficial de la perla blanca en origen, con lo que se logra una
variedad infinita de tonalidades pero que estan expuestos a alteraciones,
pues los pigmentos pueden ser atacados por disolventes. De esta
coloración artificial proceden los tonos cobrizos, azulones, dorados
intensos, magenta, etc.
MANTENIMIENTO
Hemos visto que la perla es de materia orgánica muy sensible a las
agresiones externas, el alcohol, el sudor, los cosméticos, los perfumes,
las perjudican por lo que cuidaremos no rociarlas directamente.
Collar de perlas Tahití barrocas.
Cuando dejemos de usarlas tendremos el cuidado de pasarles un paño de
algodón humedecido en agua para eliminar restos de maquillaje o suciedad.
Agradecen también baños hidratantes en agua con un poco de bicarbonato
y la limpieza con jabon neutro pero el problema es que estas
inmersiones son poco recomendables para el hilo, en el caso de los
collares. Supervisar la fortaleza del enfilado o en su caso acudir a un
profesional para volver a pasar las perlas ayuda a lucir nuestas joyas
con completa tranquilidad.
ELEGIR UNAS
PERLAS
La joyería actual retoma la tradición antiquísima de adornarse con perlas
y pone a nuestra disposición infinidad de oportunidades de incorporar
estas gemas a nuestros complementos.
Conscientes de que las perlas son pequeños regalos de la naturaleza hoy
en día se les da la relevancia que merecen. En aretes para las orejas aportan un toque de luminosidad al rostro y animan cualquier estilismo, peinado o maquillaje. Desde las perlas simples pegadas al lóbulo hasta las colgantes únicas o en racimo, redondas o con forma de lágrima; claro que si las acompañamos con un toque de diamante, la luz se multiplica y el efecto favorecedor es total.
Vermeer inmortalizó a la joven de la perla alrededor de 1665.
Muy indicadas para las novias porque son el complemento màs apropiado al
traje nupcial, existe una leyenda urbana absurda que habla de que son la
representación de las lágrimas que derramará la esposa durante su
matrimonio y que por eso traen mala suerte, una superchería para las más
tontas que renuncian a un complemento de categoría por semejante
estupidez.
Los hilos de perlas enfilados en collares aportan distinción a cualquier
mujer y realzan desde el sencillo vestido negro al atuendo más
sofisticado. Hay un tamaño y una longitud para cada mujer, es necesario
dejarse asesorar por profesionales de la joyería para poder encontrar el
más adecuado a nuestro estilo.
Las perlas acompañan nuestro camino desde los pendientes de rosca de las
recién nacidas a las mabe con elaborados copetes de las señoras de la
tercera edad. Son las protagonistas indiscutibles de los regalos de la
Primera Comunión.
También hoy en día adornan las joyas de los hombres más a la última,
aportando el toque cálido de su brillo a las piezas masculinas. Las perlas son para todo y para todos. Bonitas y únicas.
Perla natural
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